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Tres artistas contemporáneos y ninguna megaexposición en el Prado en 2022

Madrid Actualizado: Guardar

Había interés, y curiosidad, por conocer la programación expositiva para este año del Prado, cuyo director, Miguel Falomir, ha dado a conocer esta mañana en el Casón del Buen Retiro. Lo primero que llama la atención es que el arte contemporáneo sigue haciéndose, poco a poco, un hueco en la pinacoteca. «Se hará este año un mayor hincapié en él», advierte Falomir. «No somos un museo de arte contemporáneo, pero sí acogeremos a los artistas que han mostrado interés por el museo. Debe haber un proyecto sólido». Si el año pasado el museo adquiría un lienzo de María Blanchard y poco después recibía en depósito un cuadro de Picasso, que será donado en un futuro (ambos corresponden por fecha a las colecciones del Reina Sofía), serán tres los artistas contemporáneos cuyas obras recalen este año en el Prado.

Por un lado, se suma al ‘boom’ de muestras de Picasso que nos invadirán en los próximos meses con motivo del 50 aniversario de la muerte del artista, que no se conmemora este año, sino en 2023. Será, según Falomir, una exposición ‘dosier’ en la que se medirán Picasso y El Greco. Comisariada por Carmen Giménez, tendrá lugar de noviembre de 2022 a febrero de 2023 en el edificio Villanueva. Por otro lado, también en noviembre pero esta vez en el edificio de Jerónimos, se abrirá ‘Fernando Zóbel y la historia del arte’, realizada en colaboración con la Fundación Juan March. Aunque podría sorprender la presencia en el Prado de un artista abstracto como Zóbel, explica Falomir que «tuvo una relación muy concienzuda con la Historia del Arte». Atesoró dibujos antiguos, hoy repartidos entre la Universidad de Harvard y el Prado, y copió a los maestros del museo en unos preciosos cuadernos de dibujo que se verán en la muestra. Finalmente, en mayo (estaba previsto que fuera en febrero coincidiendo con ARCO) se proyectará una película de Philippe Parreno sobre la Quinta del Sordo y las pinturas negras de Goya, que se estrenó en la Fundación Beyeler de Basilea, con motivo de la gran antológica que este museo dedicó a Goya. Este montaje audiovisual se instalará muy cerca de las salas donde cuelgan las pinturas negras.

'San Diego de Alcalá recibiendo limosna', de Annibale Carracci
‘San Diego de Alcalá recibiendo limosna’, de Annibale Carracci – MUSEO DEL PRADO

Exposiciones temporales

Dejando a un lado el arte contemporáneo, también habrá exposiciones temporales dedicadas a Annibale Carracci (centrada en los frescos de la Capilla Herrera, está organizada junto con el MNAC y el Palazzo Barberini de Roma), Luis Paret y Alcázar (se mostrarán medio centenar de pinturas, además de dibujos y grabados) -«parece que no hay vida más allá de Goya», advierte Falomir-; el marqués de Santillana (fue un innovador promotor artístico del siglo XV), realizada en colaboración con la Biblioteca Nacional; Francisco Pradilla (el centenario de su muerte se conmemoró el año pasado)… Además, habrá una muestra dedicada a los bocetos de Goya para la basílica de San Francisco el Grande, otra centrada en los artistas españoles en Nápoles a comienzos del Cinquecento… Y una curiosidad: una exposición olfativa. Alejandro Vergara será el comisario de una muestra centrada en el olfato en torno a uno de los cuadros de la serie dedicada a los sentidos pintada por Rubens y Brueghel el Viejo. Con la colaboración de uno de los mejores perfumistas del mundo, se identificarán los olores que ‘desprende’ ese cuadro. Arte no solo para ver sino también para oler.

Sin poner en duda la calidad de las muestras programadas, sí se echa en falta la presencia de alguna megaexposición (o blockbuster) -de gran tirón mediático-, a las que el Prado nos tiene acostumbrados cada año. Aunque la tendencia general de los grandes museos es a reducirlas y mirar más a sus propias colecciones, lo cierto es que algunos de ellos las mantienen. Es el caso de la National Gallery de Londres, que abrirá este año exposiciones de Rafael, Picasso e Ingres, Lucian Freud o Winslow Homer.

A vueltas con las mujeres

Habrá este año un par de itinerarios expositivos: no son exposiciones sino recorridos por una selección de obras del museo en torno a un tema concreto. Uno de ellos será ‘El Prado en femenino. Patronas y benefactoras del museo, de Isabel la Católica a Isabel Clara Eugenia‘. El objetivo es reconocer el destacado papel que jugaron las mujeres como coleccionistas, mecenas e impulsoras de las colecciones reales. Así, por ejemplo, dos de los tesoros del museo (‘Carlos V en la batalla de Mühlberg’ de Tiziano y ‘El Descendimiento’ de Van der Weyden) pertenecieron a María de Hungría. El objetivo es que este itinerario tenga continuidad en años posteriores, dedicados a otras benefactoras y mecenas como Isabel de Farnesio o Cristina de Suecia. Le preguntan al director del Prado por qué, si hay una apuesta por las mujeres en el museo, este proyecto se queda en un simple itinerario y no es una exposición.«Hemos querido llamar la atención, poner el foco en este hecho. Habrá exposiciones a corto plazo».

Galería Jónica y Salón de Reinos

Respecto a la colección permanente, en abril se prevé la inauguración de la colección de escultura en la Galería Jónica, que exhibirá 53 obras clásicas no expuestas hasta ahora. En cuanto al Salón de Reinos, la fase de licitación de obra acaba el 25 de febrero. Al parecer ya hay una docena de candidatos. Se prevé que a finales de primavera o principios de verano puedan empezar las obras estructurales, cuya duración prevista es de 36 meses. Aunque Falomir duda si podrá cumplirse ese plazo: «Las obras en un edificio histórico se sabe cuándo empiezan pero no cuándo acaban«. Ya tiene experiencia el museo con las obras del Casón, que se prolongaron durante diez años. Confirma el director del Prado que los cuadros que en su día colgaron en la sala principal del edificio, llamado Salón de Reinos, volverán a su lugar de origen. No está aún claro qué se exhibirá en la planta superior: un espacio diáfano de 80 por 17,5 metros. Una opción podría ser que fueran allí las exposiciones temporales, ya que las salas de Moneo no fueron concebidas para exposiciones temporales, sino para depósitos. Otro problema será cómo se financiará el mantenimiento del Salón de Reinos, que costará unos 7 millones al año.

Situación económica

En breve se hará público el Plan Trianual del Prado, aprobado en la última reunión del Patronato. De momento, Miguel Falomir adelanta que «no ha habido una merma del patrocinio privado, incluso ha habido un pequeño incremento. En 2021 recuperamos una parte importante de los ingresos por taquilla (7 millones de euros)». Pese a la fragilidad del sistema, Falomir agradece al Gobierno el incremento de la aportación estatal al museo. Ha pasado de 28,2 millones en 2021 a 34,5 millones este año: «Antes de la pandemia apenas llegaba para pagar el 60% de las nóminas. El Prado no se halla en una situación económica tan dramática, no es tan crítica, por lo que no ha sido necesario ejecutar un plan de contingencia. Durante la pandemia tiramos del remanente de tesorería, ha habido una contención de gastos muy notable y se han optimizado los recursos«.

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